Ruptura del Ligamento Cruzado Craneal (LCC) en Perros
Conozca los signos, el diagnóstico y el tratamiento de las rupturas del ligamento cruzado craneal (LCC) en perros y cómo ayudar a su perro a recuperarse.
Dr. Sofia Raldiris
DVM

🐶 RUPTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO CRANEAL (LCC) EN PERROS
La ruptura del ligamento cruzado craneal (LCC; CCL, por sus siglas en inglés) es una de las causas más comunes de cojera en las patas traseras de los perros.
El LCC es un ligamento dentro de la articulación de la rodilla que ayuda a estabilizarla y evita que la tibia (el hueso de la espinilla) se deslice hacia adelante con respecto al fémur (el hueso del muslo). Es similar al ligamento cruzado anterior (LCA; ACL, por sus siglas en inglés) en los humanos y desempeña un papel esencial en la estabilidad de la rodilla al caminar, correr y saltar.
En los perros, las lesiones del LCC suelen desarrollarse gradualmente a medida que el ligamento se debilita con el tiempo, aunque también pueden ocurrir de forma repentina. El ligamento puede desgarrarse parcial o completamente.
Cuando el LCC se lesiona, la rodilla se vuelve inestable, lo que provoca inflamación y dolor. Esta inestabilidad también puede dañar otras estructuras dentro de la articulación, particularmente el menisco, una estructura de cartílago que amortigua los impactos entre el fémur y la tibia.
Las lesiones del menisco pueden acelerar el desarrollo de la osteoartritis en comparación con los casos en los que el menisco permanece intacto.
🔍 SIGNOS DE UNA RUPTURA DEL LCC
Los signos pueden aparecer repentinamente o desarrollarse gradualmente e incluyen:
- Cojera o mantener una pata trasera levantada.
- Dificultad para levantarse, subir escaleras o saltar.
- Rigidez, especialmente después de descansar.
- Hinchazón alrededor de la rodilla.
- Sentarse con la pata afectada extendida hacia un lado en lugar de mantenerla debajo del cuerpo.
- Disminución de la actividad o pérdida de masa muscular en la pata afectada.
Aunque la cojera de su perro mejore con el reposo, la lesión puede seguir presente. Los desgarros parciales pueden progresar hasta convertirse en rupturas completas.
Lesión del menisco: El menisco también puede desgarrarse cuando se lesiona el LCC, causando dolor adicional y daño articular. Un menisco lesionado puede producir un sonido de clic que, en ocasiones, se escucha al caminar o se detecta durante el examen veterinario de la rodilla.
⚖️ Factores de riesgo
Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad del LCC incluyen:
- Exceso de peso.
- Raza y predisposición genética.
- Cambios relacionados con la edad.
- Conformación de las patas y las articulaciones.
- Lesiones previas del LCC.
🩺 DIAGNÓSTICO
Su veterinario realizará un examen ortopédico para evaluar la estabilidad de la rodilla, el dolor y la hinchazón.
Dos pruebas importantes ayudan a identificar la inestabilidad de la rodilla:
- Prueba del cajón craneal: Evalúa si la tibia puede desplazarse anormalmente hacia adelante con respecto al fémur.
- Prueba de compresión tibial: Evalúa si la tibia se desplaza hacia adelante al aplicar fuerzas similares a las que experimenta durante el apoyo de peso.
Los desgarros parciales y las lesiones crónicas pueden ser más difíciles de diagnosticar porque la inestabilidad puede ser sutil.

Se pueden recomendar radiografías para evaluar la articulación, identificar signos de artritis y descartar otras anomalías. Aunque las radiografías no muestran directamente el LCC, pueden revelar cambios asociados con la lesión.

🦴 OPCIONES DE TRATAMIENTO
El tratamiento busca reducir el dolor, mejorar la función, estabilizar la rodilla y minimizar el daño articular adicional. La mejor opción depende del tamaño de su perro, su nivel de actividad, el grado de lesión del ligamento y su estado general de salud.
Cirugía
La cirugía suele recomendarse para la mayoría de los perros, especialmente los de tamaño mediano y grande, para mejorar la estabilidad y la función de la rodilla. Puede ser necesario referir al paciente a un cirujano veterinario especializado en ortopedia.
La osteotomía de nivelación del plato tibial (TPLO, por sus siglas en inglés) es uno de los procedimientos quirúrgicos más utilizados para tratar las rupturas del LCC. En lugar de reemplazar el ligamento desgarrado, la TPLO modifica el ángulo del plato tibial para cambiar la biomecánica de la rodilla y estabilizarla durante el apoyo de peso. Con una recuperación adecuada, la mayoría de los perros experimentan una mejoría en la comodidad y la función de las patas traseras.
La cirugía no elimina el riesgo de osteoartritis. Los cambios articulares pueden continuar progresando incluso después de una cirugía exitosa.
Los perros también pueden desarrollar desgarros del menisco meses o incluso años después de una TPLO, lo que podría requerir tratamiento adicional.
En la mayoría de los casos, los implantes quirúrgicos permanecen en su lugar durante el resto de la vida del perro. Sin embargo, puede ser necesario retirar la placa si causa complicaciones. Las fallas de los implantes, como el aflojamiento o la ruptura de tornillos o la fractura de la placa, pueden requerir otra cirugía.
Tratamiento no quirúrgico
El tratamiento no quirúrgico puede ser apropiado para algunos perros pequeños y determinados casos. Generalmente incluye:
- Restricción de actividad y paseos controlados con correa.
- Medicamentos para el dolor recetados por el veterinario.
- Control del peso.
- Rehabilitación, cuando sea apropiada.
El tratamiento no quirúrgico no repara el ligamento desgarrado, por lo que la rodilla puede permanecer inestable. Algunos perros desarrollan cojera persistente o artritis progresiva a pesar del tratamiento conservador.
Osteoartritis
La osteoartritis es común después de una ruptura del LCC, independientemente del tratamiento. La inestabilidad y la inflamación de la articulación pueden provocar daño progresivo del cartílago con el tiempo.
El tratamiento se enfoca en mantener la comodidad y la movilidad del perro mientras se controla la artritis.
🌐 Conozca más sobre el cuidado de las articulaciones a largo plazo en nuestro artículo sobre Artritis en Perros y Gatos.
🐕 ¿PUEDE OCURRIR UNA RUPTURA DEL LCC EN LA OTRA PATA?
Sí. Los perros que sufren una ruptura del LCC en una rodilla tienen un riesgo del 40–60 % de sufrir una ruptura del ligamento en la rodilla opuesta.
Esto se debe, en parte, a que el proceso degenerativo subyacente puede afectar ambos ligamentos. Además, los cambios en la distribución del peso después de la lesión inicial pueden ejercer una presión adicional sobre la otra pata trasera.
Observe si su perro presenta cojera nueva, rigidez, dificultad para levantarse o renuencia a saltar, incluso después de que la primera rodilla haya recibido tratamiento exitosamente.
🐾 ¿QUÉ DEBE HACER?
Si su perro cojea o presenta signos de dolor en la rodilla, coordine una evaluación veterinaria. Hasta que sea evaluado, limite las carreras, los saltos y las actividades extenuantes.
El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y la rehabilitación cuidadosa pueden ayudar a reducir el dolor, mejorar la movilidad y favorecer un mejor resultado a largo plazo.
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